lunes, 15 de mayo de 2017

VIVENCIAS DEL SEMINARISTA DE VILLENA, CARLOS GANDÍA BELTRÁN

Queremos que conozcan de forma más directa al joven seminarista natural de Villena, Carlos Gandía Barceló. Nos recibe en su parroquia, la de La paz, en la que desde muy pequeño, se perdía por cada uno de los rincones y conoció con mucha atención las cosas de Dios.

En el vídeo que adjuntamos, expone de forma convencida su sueño; tener una buena formación, atender a las personas y ser un sacerdote cercano. Relata como está siendo su periodo de formación y el paso que pretende dar el próximo año Alicante y de esta forma entrar en sus últimos años para ser ordenado. 
Desde Arciprestazgo Villena, mucha suerte y ánimo.


 

domingo, 14 de mayo de 2017

CELEBRACIÓN DE SAN ISIDRO LABRADOR

San Isidro es por excelencia el patrón de los campesinos, es el santo a quienes muchos acuden para que llueva y los madrileños le tienen un especial aprecio porque es su patrón. 
La mayoría de personas que han escrito sobre la vida del santo sitúan su nacimiento a finales del siglo XI, y la fecha en que muchos se han puesto de acuerdo es en la de 1080, pero nadie ha sabido aún en que barrio nació, seguro que no lo hizo en el de Las Rozas ni tampoco en un piso de alto standing del Paseo de la Castellana porque en aquella época, no existían. Ten en cuenta, que Madrid, por aquellos tiempos no dejaba de ser un pueblo agrícola, y que la capital hispánica, por decirlo así, era Toledo. Las tradiciones sitúan su bautizo en la iglesia de San Andrés de la capital madrileña.

El nombre de Isidro -que no es más que una derivación de Isidoro- fue en honor al Arzobispo San Isidoro de Sevilla. Muchas de las cosas que sabemos de este buen hombre es gracias a Juan Diácono, que en el siglo XIII escribió su biografía, la "Vita Sancti Isidori". Él nos retrata a un hombre ejemplar, de buen corazón y muy bondadoso con los más necesitados.

Parece ser que una de las primeras ocupaciones de Isidro fue la de pocero, o sea, cavar pozos, al servicio de la familia Vera hasta que se trasladó a trabajar a Torrelaguna, donde contrajo matrimonio con una chica del pueblo llamada María Toribia, conocida más tarde con el nombre de Santa María de la Cabeza, también declarada santa. Fruto de su matrimonio tuvieron un hijo llamado Illán. Al cabo de unos años la familia regresó a Madrid, para cuidar las tierras de la familia Vargas. Fue en ese momento cuando Isidro realizó las tareas de labrador y pasase a ser conocido popularmente como "Isidro labrador". Falleció en el año 1130.

Tradiciones

Sobre la figura del santo se han vestido muchas narraciones populares. La más conocida de ellas es la que nos presenta a un hombre muy piadoso que muy a menudo tenía que soportar las burlas de sus vecinos porque cada día iba a la iglesia antes de salir a labrar el campo. A veces, Isidro llegaba algunos minutos tarde al trabajo y sus compañeros lo denunciaron al patrón por holgazán. Juan de Vargas, que así se llamaba el propietario de la finca, lo quiso comprobar por si mismo, y un buen día se escondió tras unos matorrales situados a medio camino entre la iglesia y el campo. Al salir del templo le recriminó su actitud. Cuando llegaron al campo, su patrón vio por sorpresa que los bueyes estaban arando ellos solos la parte que le correspondía al buen Isidro. El patrón entendió aquél hecho como un prodigio del cielo.

También es conocida "la olla de San Isidro". Se cuenta que cada año nuestro amigo organizaba una gran comida popular donde eran invitados los más pobres y marginados de Madrid. Sin embargo, en una ocasión el número de de presentes superó lo previsto y la comida que habían preparado no llegaba ni a la mitad de los convocados. Isidro metió el puchero en la olla y la comida se multiplicó "milagrosamente", hubo para todos y más.

Así mismo, hay un relato que nos dice que en un año de sequía y temiendo por la rentabilidad de la hacienda de su patrón, Isidro con un golpe de su arada hizo salir un chorro de agua del campo. Salió tanta agua de allí que pudo abastecer toda la ciudad de Madrid. Fíjate amigo cibernauta que en estas dos narraciones hay una homología en dos textos de la Biblia; la primera es una analogía del milagro de los panes y los peces de Jesús y la segunda de Moisés, que en el éxodo de Egipto hacia la Tierra prometida, golpeó una piedra con su bastón y salió de ella agua para saciar la sed de su pueblo.

En este apartado de "prodigios" no podríamos dejar de lado una curación atribuida a San Isidro y que le valió la beatificación. En tiempos del rey Felipe III (1578-1621) habiendo caído gravísimamente enfermo, a su regreso de Lisboa, en Casarrubios del Monte (Toledo), le fue llevado el cuerpo de San Isidro hasta su estancia real, y el monarca sanó milagrosamente. La beatificación tuvo lugar el 14 de abril de 1619, y tres años más tarde, el 12 de marzo de 1622, el Papa Gregorio XV lo canonizaría.

Amor a los animales

Durante toda su vida de labrador tuvo un gran aprecio con los animales. En ningún momento maltrató a los bueyes y a los otros animales de trabajo de la hacienda, todo al contrario. Existe una leyenda que explica que una día de invierno y mientras se dirigía al molino con un saco de grano sintió compasión de los pájaros que en la nieve ya no encontraban alimento y que estaban a punto de morir. Isidro limpió un pedazo de tierra apartando la nieve y vació allí la mitad del saco. Al llegar al molino resultó que el saco estaba tan lleno de grano como antes.

Devoción

El aprecio a San Isidro es notable para todas aquellas personas que trabajan en el campo, por lo tanto es el patrón de los campesinos y de los viticultores, así como de los ingenieros técnicos agrícolas. Como ya he comentado anteriormente es el patrón de la ciudad de Madrid desde el 14 de abril de 1619, día en que el Papa Pablo V firmó el decreto de su beatificación. Su protección a los campesinos y labradores españoles así como de todos los agricultores católicos del mundo fue declarada por el Papa Juan XXIII. Se le puede invocar para que llueva y tener una buena cosecha. En Catalunya, San Isidro comparte el patronazgo de los campesinos junto a San Galderic, un santo de la comarca catalano-francesa del Rosellón.

Como te puedes imaginar son muchas las ermitas que tiene dedicadas. La más popular es la que hay en Madrid, en el paseo Quince de Mayo en el barrio de Carabanchel, donde cada año en el día de su fiesta se bendice el agua de la fuente del agua, la misma que el santo hizo manar en tiempos de sequía. Fue construida en 1528 y la edificación actual corresponde al 1725. Cabe mencionar que el santo tiene dedicada en la capital de España una colegiata que fue construida entre los años 1626 y 1664 y que desde el año 1885 hasta 1993 actuó como catedral. Dicho templo está situado en la calle Toledo. Recuerda que la actual Catedral de Madrid y desde 1993 es la Catedral de la Almudena.

También me gustaría comentarte que en el Santuario de la Mare de Déu de les Salines (Nuestra Señora de las Salinas) situado a pocos kilómetros de Maçanet de Cabrenys (Girona) se organiza el domingo después al 15 de mayo un aplec (fiesta) que concentra a muchos devotos de la zona y de la parte catalana de Francia. Después del oficio solemne se reparte arroz y la tradicional "berena", un pan redondo bendecido de unos 300 gramos. El origen de esta ofrenda arranca cuando, antiguamente se repartía comida a todos los pobres de la comarca que asistían al encuentro. Una fiesta muy popular que cosecha éxito desde el año 1974.

Cabe recordar que bajo el nombre de "San Isidro" se organizan durante los días colindantes a su onomástica diferentes ferias agrícolas en diversos pueblos de España.


El ejemplo de San Isidro

Sin lugar a dudas, Isidro es otro de los ejemplos a imitar por su sencillez y para ver también que Jesús se sirve de los hombres para que éstos colaboren en la sociedad para hacerla más justa e igual para todos. ¡Cuántos de nosotros no podríamos hacer el milagro de la "olla" si compartiésemos parte de nuestras ganancias con los más necesitados! Vaya desde aquí también un fuerte saludo a todos los trabajadores del campo, y sobretodo a los que están en condiciones inhumanas, piensa en los inmigrantes que dejan su tierra con la intención de prosperar en un país ajeno y que se encuentran en pésimas condiciones y cobrando un salario por debajo de lo que les correspondería. ¿Sabes que muchos de ellos han vendido o hipotecado sus casas de su país de origen para pagar el viaje a un nuevo país?.

Por otra parte, Isidro nos muestra como Francisco de Asís, San Roque y otros muchos santos, el aprecio hacia los animales. Es más, Isidro lo hace con aquellos que son sus propias herramientas de trabajo: los bueyes. Desgraciadamente, se tienen a los animales del campo como simples instrumentos y muchos aún no se han parado a pensar que son seres que sienten, igual que nosotros. En este caso, los animales son puestos al servicio del hombre de una forma gratuita, para nuestro provecho; bueno será reconocerles la ayuda que prestan a los trabajadores del campo. Gran ejemplo sin duda la que nos da Isidro.

Onomástica: 15 mayo

Oración

Glorioso San Isidro, tu vida fue un ejemplo de humildad y sencillez, de trabajo y oración; enséñanos a compartir el pan de cada día con nuestros hermanos los hombres, y haz que el trabajo de nuestras manos humanice nuestro mundo y sea al mismo tiempo plegaria de alabanza al nombre de Dios. Como tú queremos acudir confiadamente a la bondad de Dios y ver su mano providente en nuestras vidas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

sábado, 13 de mayo de 2017

Hoy se presenta el precioso tapiz floral de la Virgen de los Desamparados realizado por Decourba

Hoy sábado la plaza de la Virgen de los Desamparados acogerá la celebración de la fiesta de la patrona de la ciudad donde un gran tapiz floral presidirá la plaza. La estructura representará el momento de la entrada de la patrona de València a la Catedral, por la puerta de los hierros, en el acto del traslado desde su Basílica.

El panel, adornado con variados colores tendrá unas dimensiones de 11 metros de alto y 8,55 de ancho. Asimismo, estará completamente rodeado por una cenefa de 1,30 metros compuesta por motivos florales y decorativos acorde con el tapiz, coronado por un motivo circular con el escudo de la ciudad de València.

Las flores que se utilizarán son manzanilla, sanguinaria siempreviva, claveles y otras variedades y el tapiz integrará «un total de 82 colores», según han indicado fuentes de la empresa Decourba, de Villenaencargada de su realización por tercer año consecutivo.

Quizás sea por eso que para este año, la empresa  Decourba, ubicada en Ctra. de Biar s/n (Partida la Solana nº 6), en Villena , encargada de nuevo, por tercer año consecutivo, de realizar el tapiz floral que presidirá los actos conmemorativos de la festividad en honor a la patrona de Valencia, la Mare de Déu dels Desemparats, haya elegido como motivo del tapiz una imagen del traslado, la que más emociona cada año a devotos y asistentes. 

En esta línea de celebraciones, los vendedores del Mercat Central de València quisieron homenajear a la patrona de la ciudad y celebraron ayer, su tradicional ofrenda de flores a la imagen de la Verge dels Desamparats, que durante todo el año se venera en una capilla dentro del propio mercado. La imagen permanecerá expuesta una semana en el centro del recinto. El acto de veneración comenzó con una oración en el interior del mercado, a cargo del párroco de los Santos Juanes, Vicente Vicedo.

A continuación, los vendedores entonaron «Cants d'albaes» así como el himno de la coronación de la patrona ante su imagen, que recibió la ofrenda floral de las Camareras de la Virgen del Mercado Central, que también son vendedoras y que se encargan del cuidado de la imagen y de la organización del homenaje.

Al igual que otros años, durante esos siete días los vendedores recogerán donativos en una urna y destinarán los fondos recaudados a la Casa de la Caridad.



Celebran 100 años de las apariciones de la Virgen de Fátima

El Papa Francisco presidió en el atrio del Santuario de Nuestra Señora de Fátima la Misa de canonización de los pastorcitos Francisco y Jacinta Marto, los niños que en 1917 fueron testigos de las apariciones de la Virgen en esta localidad portuguesa.

A continuación el texto completo de la homilía:
«Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol», dice el vidente de Patmos en el Apocalipsis (12,1), señalando además que ella estaba a punto de dar a luz a un hijo. Después, en el Evangelio, hemos escuchado cómo Jesús le dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre» (Jn 19,27).
Tenemos una Madre, una «Señora muy bella», comentaban entre ellos los videntes de Fátima mientras regresaban a casa, en aquel bendito 13 de mayo de hace cien años. Y, por la noche, Jacinta no pudo contenerse y reveló el secreto a su madre: «Hoy he visto a la Virgen». Habían visto a la Madre del cielo. En la estela de luz que seguían con sus ojos, se posaron los ojos de muchos, pero… estos no la vieron. La Virgen Madre no vino aquí para que nosotros la viéramos: para esto tendremos toda la eternidad, a condición de que vayamos al cielo, por supuesto.
Pero ella, previendo y advirtiéndonos sobre el peligro del infierno al que nos lleva una vida
?a menudo propuesta e impuesta? sin Dios y que profana a Dios en sus criaturas, vino a recordarnos la Luz de Dios que mora en nosotros y nos cubre, porque, como hemos escuchado en la primera lectura, «fue arrebatado su hijo junto a Dios» (Ap 12,5). Y, según las palabras de Lucía, los tres privilegiados se encontraban dentro de la Luz de Dios que la Virgen irradiaba. Ella los rodeaba con el manto de Luz que Dios le había dado. Según el creer y el sentir de muchos peregrinos —por no decir de todos—, Fátima es sobre todo este manto de Luz que nos cubre, tanto aquí como en cualquier otra parte de la tierra, cuando nos refugiamos bajo la protección de la Virgen Madre para pedirle, como enseña la Salve Regina, «muéstranos a Jesús».
Queridos Peregrinos, tenemos una Madre. Aferrándonos a ella como hijos, vivamos de la esperanza que se apoya en Jesús, porque, como hemos escuchado en la segunda lectura, «los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo» (Rm 5,17). Cuando Jesús subió al cielo, llevó junto al Padre celeste a la humanidad ?nuestra humanidad? que había asumido en el seno de la Virgen Madre, y que nunca dejará.
Como un ancla, fijemos nuestra esperanza en esa humanidad colocada en el cielo a la derecha del Padre (cf. Ef 2,6). Que esta esperanza sea el impulso de nuestra vida. Una esperanza que nos sostenga siempre, hasta el último suspiro.
Con esta esperanza, nos hemos reunido aquí para dar gracias por las innumerables bendiciones que el Cielo ha derramado en estos cien años, y que han transcurrido bajo el manto de Luz que la Virgen, desde este Portugal rico en esperanza, ha extendido hasta los cuatro ángulos de la tierra. Como un ejemplo para nosotros, tenemos ante los ojos a san Francisco Marto y a santa Jacinta, a quienes la Virgen María introdujo en el mar inmenso de la Luz de Dios, para que lo adoraran. De ahí recibían ellos la fuerza para superar las  contrariedades y los sufrimientos. La presencia divina se fue haciendo cada vez más constante en sus vidas, como se manifiesta claramente en la insistente oración por los pecadores y en el deseo permanente de estar junto a «Jesús oculto» en el Sagrario.
En sus Memorias (III, n.6), Sor Lucía da la palabra a Jacinta, que había recibido una visión: «¿No ves muchas carreteras, muchos caminos y campos llenos de gente que lloran de hambre por no tener nada para comer? ¿Y el Santo Padre en una iglesia, rezando delante del Inmaculado Corazón de María? ¿Y tanta gente rezando con él?» Gracias por haberme acompañado. No podía dejar de venir aquí para venerar a la Virgen Madre, y para confiarle a sus hijos e hijas. Bajo su manto, no se pierden; de sus brazos vendrá la esperanza y la paz que necesitan y que yo suplico para todos mis hermanos en el bautismo y en la humanidad, en particular para los enfermos y los discapacitados, los encarcelados y los desocupados, los pobres y los abandonados. Queridos hermanos: pidamos a Dios, con la esperanza de que nos escuchen los hombres, y dirijámonos a los hombres, con la certeza de que Dios nos ayuda.
En efecto, él nos ha creado como una esperanza para los demás, una esperanza real y realizable en el estado de vida de cada uno. Al «pedir» y «exigir» de cada uno de nosotros el cumplimiento de los compromisos del propio estado (Carta de sor Lucía, 28 de febrero de 1943), el cielo activa aquí una auténtica y precisa movilización general contra esa indiferencia que nos enfría el corazón y agrava nuestra miopía. No queremos ser una esperanza abortada. La vida sólo puede sobrevivir gracias a la generosidad de otra vida. «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24): lo ha dicho y lo ha hecho el Señor, que siempre nos precede. Cuando pasamos por alguna cruz, él ya ha pasado antes. De este modo, no subimos a la cruz para encontrar a Jesús, sino que ha sido él el que se ha humillado y ha bajado hasta la cruz para encontrarnos a nosotros y, en nosotros, vencer las tinieblas del mal y llevarnos a la luz.
Que, con la protección de María, seamos en el mundo centinelas que sepan contemplar el verdadero rostro de Jesús Salvador, que brilla en la Pascua, y descubramos de nuevo el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, fiel, pobre de medios y rica de amor.




miércoles, 10 de mayo de 2017

Mirando al pasado para entender el presente: Biar y las fiestas en honor de la Mare de Déu de Gràcia

¿Desde cuándo se rinde veneración a la Virgen de Gracia en Biar?
El origen del culto a la Mare de Déu de Gràcia es incierto. La tradición oral decía que dos peregrinos llegaron a Biar afirmando que, si les daban un tronco de madera, seis panes, una jarra de agua y una habitación, les harían un regalo. Se les facilitó cuanto pedían y, pasados los días y ante la ausencia de los peregrinos, franquearon los vecinos la puerta y hallaron una imagen que en la peana llevaba escrita esta inscripción: Virgen de Gracia.
De todas maneras, algunos proponen que sería un culto traído por Jaime I cuando conquistó Biar en 1244-1245, mientras que otros han apuntado a la presencia de una comunidad de frailes agustinos en el siglo XIV como responsables de la extensión de tal veneración.
Biar cuenta con un rico y bien cuidado patrimonio archivístico. ¿Cuál es la mención más antigua de la Mare de Déu de Gràcia que aparezca en algún documento?
El dato histórico más antiguo que conocemos se remonta a 1497, cuando, a través del protocolo notarial del testamento de Bertomeu Richart, de profesión tejedor, sabemos que existía una ermita dedicada a la Virgen de Gracia. En dicha ermita se celebraba una romería el 25 de marzo, festividad de la Anunciación. Además, en la Parroquia existió un altar dedicado a la Virgen de Gracia, que se encontraba donde hoy está el Nazareno.
¿Cuándo se instituyó como Patrona de Biar a la Virgen de Gracia y por qué razón se hizo?
En 1635, a resultas de una intensísima sequía, se realizó una procesión en rogativa a su ermita, obteniendo la preciada lluvia. Ello determinó al Consell de la Vila a proclamar a la Mare de Déu de Gràcia como patrona de Biar, estableciendo las fiestas patronales en el mes de mayo.
Por cierto que estas rogativas eran habituales por aquella época, de manera que venían incluso vecinos de localidades tan alejadas como Aspe y Hondón de las Nieves. Precisamente en relación con esto tuvo lugar el episodio del Pino de la Azucena, cuando intentaron robar la imagen de la Mare de Déu y el pino se dobló para impedir que pudiese pasar el carro en que se la llevaban; la tradición decía que como testimonio de aquel suceso quedaron las marcas de las ruedas en el tronco del árbol, al tiempo que una azucena nacía todos los años en el lugar donde había ido a posarse la venerada imagen.
¿Ya entonces se celebraban las fiestas en los mismos días que ahora?
Fue en 1644 cuando el Arzobispado de Valencia ‒del que entonces dependía Biar‒ dio permiso para que nuestras fiestas patronales se celebrasen durante varios días y que siempre fuesen los mismos, con los siguientes actos (según consta en el Archivo Parroquial): “El 10 de maig de 1644 es feu proceso a la hermita de nostra Sra. De Gracia y es portà la Image a la present parrochial; a 11 es digueren tercia, misa cantada ab diaques y vespres, y a 12 es feu proceso general per tota la vila y a dita hermita per los Jurats y Mayordoms”.
Vemos que los actos religiosos eran los que dominaban, al margen de que se pudiera hacer algún alardo o desfile de soldadesca.
Ciertamente, pues el origen de nuestras fiestas fue íntegramente religioso. De todas maneras, no eran en modo alguno unos festejos de los que se encargase la parroquia a la hora de su organización, sino que había participación de todo el pueblo. Esto era así hasta el punto de que, cada año, la recaudación de fondos y la ejecución de los actos correspondía a una agrupación vecinal o “dena”, de las que existían tres, en correspondencia con los barrios que había (“Villa”, “Torreta” y “Arrabal”).
¿Y cuándo aparecieron las primeras Comparsas?
A estas Comparsas se añadieron dos más en el siglo XIX: Moros Nous (1859) y Templarios-Blanquets (1874); y tres más en el siglo XX: Estudiantes (1930), Maseros (1942) y Moros Tariks (1983).

Al parecer, ya en el siglo XVII hay constancia de que, dentro de dichas fiestas patronales, se celebraban alardos y soldadescas por parte de la milicia urbana, encargada de la protección y vigilancia de la localidad. De hecho, la división de aquella milicia en dos compañías desde 1743 estaría en el arranque de las Comparsas más antiguas, la de Blavets y la de Moros Vells. Y, así, en 1752 ya oímos hablar de “dos Comparsas de Soldados con sus correspondientes Oficiales y cabos, todos vecinos de Biar, ricamente vestidos y de continuo disparando sus arcabuces”. De todas maneras, no es hasta 1803 cuando en los documentos se hable por primeva vez de “compañías de moros y christianos”, haciéndose habitual el término “comparsa” a partir de 1889. También fue por aquella época ‒concretamente, en 1806‒cuando se estableció lo esencial de los actos que hoy en día celebramos.
¿Qué podemos extraer de todas estas fechas y datos históricos?
La enseñanza derivada de todo esto no es irrelevante y baladí. Todo lo contrario. Pensemos que cada vez que pisamos la calle vestidos de festeros, cada vez que abrimos las puertas de nuestras casas al paso de la Mare de Déu, cada vez que nuestro pecho se hincha de alegría al son de la música…, en todas y cada una de esas ocasiones estamos haciendo presente la herencia de nuestros antepasados. Pero no una herencia cualquiera, sino un sólido legado de profundas raíces cristianas.
Y es que nada de la Fiesta tiene sentido sin la Mare de Déu, la Madre de Dios, la joven de Nazaret que dijo sí a Dios, que se fió incondicionalmente de Él. De la misma manera, aquellos biarenses del siglo XVII pusieron su confianza en la Virgen de Gracia ‒y, a través de Ella, en Dios‒ ante la escasez de agua, como tantas y tantas veces los han seguido haciendo sus descendientes ante las circunstancias difíciles que la vida nos plantea.
Sin lugar a dudas, hoy, sumidos en una crisis tanto económica como de valores morales, es otro de esos momentos en los que necesitamos agarrarnos a la roca que es María, la Madre que nunca falla, la que siempre perdona, la que siempre espera con una sonrisa en los labios. Por eso, cuando el próximo 10 de mayo se inicien las Fiestas, recuerda a tus antepasados, disfruta sana y fraternalmente de esos días, y agradece a la Mare de Déu el que siempre nos cubra con su manto protector.

Antonio Damián López Albero
http://www.parroquiadebiar.com