jueves, 4 de enero de 2018

6 de enero: La Iglesia celebra la Epifanía del Señor

Cada 6 de enero en Roma y en muchas iglesias del mundo se celebra la Epifanía (manifestación) del Señor y en el Evangelio se nos presenta el pasaje de los tres Reyes Magos que llegan a ofrecer regalos al Niño Dios. 
Evangelio: Mateo 2, 1-12
“Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ‘¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo’. Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: ‘En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel’. Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: ‘Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo’. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino”.
Los Magos buscaban a Dios en las estrellas o en el palacio, pero lo encontraron en un humilde pesebre con María, su Madre. Le llevaron regalos: Oro por su realeza, incienso por su divinidad y mirra por su humanidad. Sin embargo, fueron ellos los que salieron premiados porque vieron al Salvador del mundo.

martes, 2 de enero de 2018

DECOURBA: “UNA EMPRESA QUE NOS HACE DESPERTAR LOS SENTIDOS" “

Durante estas fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes, en muchas ciudades y conocidos centros comerciales, podemos observar y recrearnos a su vez de decoraciones extraordinarias. Todas ellas, cuidadas hasta el último detalle. La mayoría de ellas, proceden de la empresa local DECOURBA, dirigida por Juan José Ayelo, persona que desde muy joven, lleva en sus entrañas el arte de la decoración.

La empresa nace de la idea de personalizar cada festividad. Con trabajo, esfuerzo y sacrificio, DECOURBA, va incrementando por sus propios valores clientes en toda la geografía aunque principalmente su zona de actuación abarca desde Córdoba hasta Castellón de La Plana.
De este modo, se convierte en especialista en instalación de iluminación ornamental y accesorios decorativos. Creando de esta forma una avalada trayectoria dentro del sector, siendo la única que ofrece una amplia gama en variedad en engalanamiento de espacios.

El cariño y entrega que muestran sus trabajadores en cada uno de los trabajos que les son encomendados, hace que sean personalizados a gusto de quienes contratan su servicio. Iluminación, música ambiental, elementos acordes con la celebración y sobre todo una exquisita puesta en escena.

Dentro de los diversos reportajes que ofrecemos desde ARCIPRESATAZGO VILLENA, adjuntamos un vídeo con la intervención de su gerente Juan José Ayelo, quien nos define el trabajo ilusionante que hace despertar nuestros sentidos en las festividades más destacadas dentro del calendario anual.


sábado, 30 de diciembre de 2017

FELIZ AÑO NUEVO. REFLEXIÓN D. REYES RODRÍGUEZ, ARCIPRESTE


Llegamos a final del Año 2017 y damos la bienvenida a 2018. D. Reyes Rodríguez, Arcipreste del Arciprestazgo de Villena, nos ofrece seguidamente una interesante reflexión sobre la festividad del día 1 de enero.

"Dios le ensalzó y le dio un nombre que está por encima de todo nombre, para que ante el nombre de Jesús toda rodilla se doblegue, de los que moran en los cielos, en la tierra y en los infiernos" . Eso dice la Biblia acerca del nombre de Jesús. Es, efectivamente, en la onomástica cristiana, el nombre con mayor peso específico. Procede del hebreo Yehosuá, que significa "Salvador". Es el nombre que le pusieron en la ceremonia de la circuncisión, que era la que equivale a nuestro bautizo. Pero la Biblia le asigna el sobrenombre de "Emanuel", también hebreo, que significa "Dios entre nosotros", indicando que ésta es la mayor bendición de que pueden gozar quienes tienen la fortuna de vivir con él. Un nombre, ciertamente, al que es difícil añadirle más belleza y grandeza. Manuel y Manuela (familiar, Manolo y Manola) abunda tanto en Andalucía porque así bautizaban allí a sus hijos e hijas muchos de los moros y judíos conversos, para manifestar de forma pública el testimonio sincero de su conversión. Fue la integración de moros y judíos lo que dio al nombre de Manuel la importancia y la extensión que tiene.
Encontraron a María y a José y al niño. Al cumplirse los ocho días, le pusieron por nombre Jesús





El 31 de diciembre celebramos la fiesta de la Sagrada Familia

El misterio de la Navidad nos sitúa ante el portal de Belén, contemplando a Dios hecho carne. Es un acontecimiento que nos invita a acoger a la Palabra que acampa entre nosotros, de abrir el corazón a Dios encarnado en la fragilidad y ternura de un niño. Es una invitación a la acogida llena de afecto y agradecimiento. En este contexto, la Subcomisión para la Familia y defensa de la vida, dentro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, ha preparado los materiales para la Jornada de la Sagrada Familia que se celebra, este año, el 31 de diciembre. Entre ellos, este año también se ha editado el folleto para orar en familia en el que se proponen oraciones para rezar todos juntos durante los días de Navidad.
La familia, hogar que acoge, acompaña y sana
31 de diciembre de 2017
(Fiesta de la sagrada Familia)


REFLEXIÓN AL EVALGELIO DOMINICAL. LA FAMILIA Y UN HOGAR FELIZ

Finaliza en el año 2017. D. José Abellán Martínez, nos ofrece en el seguiente vídeo la última reflexión al Evangelio Dominical. La importancia de la familia es el mensaje que nos llega este Domingo así como crecer en el amor y la amistad.

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas (2,22-40):

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor. (De acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor"), y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones". Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que aguardaba el Consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

Palabra del Señor